Archive for October, 2008

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Performance en el mobiliario

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Hace cuatro años su nombre empezó a ir de boca en boca cuando presentó en la galería Moss de Nueva York una colección de 25 piezas, consideradas clásicos del diseño, pero carbonizadas a golpe de soplete y cubiertas con resina para que no tiznaran ni se vinieran abajo. La intención de
Maarten Baas era dotar de una nueva vida a estos iconos del diseño firmados por Rietveld, Eames o Gaudí. A continuación, el Museo de Groninger (Holanda) le pidió que resucitara una colección de mobiliario antiguo del museo. Y su compatriota Marcel Wanders incluyó tres piezas realizadas con esta técnica en el catálogo de su vanguardista firma de mobiliario, Moooi.

Con la colección Smoke, Baas jugó con fuego. Lo que hace no es considerado diseño por un cierto sector de la profesión. Y cuesta entender que lo es, a simple vista cualquiera lo consideraría arte o una acción protesta punk. No es ni lo uno ni lo otro, sino una mezcla de los dos, es decir, design-art, una disciplina que se mira con desdén desde el sector más funcionalista de la profesión. Hace referencia a ese tipo de diseño experimental y sensorial que se sale de la norma de lo considerado hasta ahora diseño industrial. Tampoco sigue su circuito comercial convencional y suele llegar al mercado en ediciones limitadas.

Baas estudió en una de las escuelas de diseño más prestigiosas, la Design Academy de Eindhoven, cuya notoriedad debe en parte a la directora Lidewij Edelkoort, quien ha anunciado que dejará su puesto tras 10 años en el cargo. Ella animó a Baas a desarrollar la serie Smoke. Buen ojo. Edelkoort ha fomentado una enseñanza continuista con los valores experimentales e innovadores del diseño holandés. Así que parece obvio pensar que Baas diseña así porque es holandés. “Podría haber desarrollado mi creatividad en cualquier escuela, pero no con el nivel de acabados que impulsa la fuerte enseñanza que tiene esta academia en el plano técnico y profesional”, cuenta.

Baas expone ahora en la galería Roomservice de Barcelona una de sus últimas creaciones, la serie de mobiliario Clay, que coquetea con el arte por su planteamiento estético y técnico. Las piezas están modeladas a mano con arcilla sintética y cromada en colores muy potentes . En su producción no se usa ningún molde, son piezas únicas firmadas y numeradas en una tirada limitada.

En lo poco que va de siglo, en el ejercicio del diseño se ha abierto una tremenda brecha. Los jóvenes como Baas (30 años) no están tan obsesionados con el funcionalismo y prefieren dejar de hacer más de lo mismo e investigar nuevos mundos, que dicho sea de paso en eso consiste el diseño. Lo hicieron Rietveld y compañía. Estas propuestas, en un mercado tan estricto, a veces no tienen una salida comercial fácil. A veces ni siquiera están pensadas para ello. Por suerte, como dice Baas, “ha nacido un nuevo mercado para las ediciones limitadas. No es nada nuevo, siempre ha habido piezas únicas”. Si lo llamamos arte, diseño o design-art, a Baas le da igual: “¿por qué es tan importante ponerle una categoría?”. La cuestión parece estresar a toda la profesión menos a él.

Publicado en El País

Exposiciones sobre diseño sí, pero ¿dónde?

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Cuando viajo y veo exposiciones sobre diseño con un contenido de quitarse el sombrero suelo preguntarme por qué no vienen a España. Una vez alguien me comentó que traer ciertas exposiciones resulta más caro que montar una desde cero. Además ¿tiene el diseño que exhibirse como si se tratara de arte contemporáneo? La cosa tiene miga. El diseño no es arte, así que exhibirlo en los circuitos del arte contemporáneo parece no tener mucho sentido. Por otro lado, el diseño marca la pauta de nuestro mundo objetual siendo a su vez una de las profesiones creativas más prolíficas. Un mundo creativo que puede resultar para algunas personas hasta más fascinante que el artístico. Público interesado lo hay, no hay más que ver cómo están de gente los festivales sobre diseño.

La profesión necesita además una campaña de difusión didáctica que, entre otras cosas, acabe de una vez con la errónea concepción de que ciertas cosas son “de diseño”. A menudo leo o escucho en los medios de comunicación que una lámpara, una casa o un restaurante son “de diseño”, sólo porque son extravagantes o caros. Fuera de la profesión no se entiende en qué consiste el diseño. Una labor didáctica mediante exposiciones es también urgente y necesaria. Pero ¿DÓNDE?

Leyendo hace tiempo una entrevista al nuevo director del Museo Reina Sofía, Manuel Borja-Villel, me preguntaba si tendría intención de dar más cancha al diseño. Me vinieron a la mente exposiciones como Signos del Siglo, una muestra que ésta institución dedicó en el año 2000 al diseño gráfico español del siglo XX. Después de varios días con el tema en la cabeza decidí preguntárselo. “La voluntad de un museo contemporáneo es hacer que se entienda mejor el mundo en el que vivimos”, me dijo. “El diseño, que forma parte consustancial del mundo que nos rodea, tiene que ser también entendido, a veces de un modo aislado, a veces en conjunción con otras disciplinas. Así que es algo que vamos a considerar, igual que la arquitectura, y que estarán integrados en el proyecto de exposiciones”.

Que esto ocurra no creo que sorprenda a nadie. Muchos museos de arte contemporáneo tienen plenamente integrado el diseño en su programa de exposiciones. Existen también museos específicos sobre diseño. Pero aún así, la duda sobre cuál es un lugar adecuado para la exhibición del diseño plantea disparidad de opiniones. Alberto Corazón, uno de los comisarios de la muestra Signos del Siglo, me comentaba al respecto que para él el lugar más adecuado para exhibir el diseño son los museos de artes decorativas. “En estos museos, el diseño se muestra de manera aislada. Sin embargo, si se mostrara en los museos de artes decorativas estaría arropado por un contexto pues estos se ocupan de nuestro repertorio objetual. Es necesario plantear una reflexión integradora entre lo artesano y lo industrial”, me decía.

A lo largo de este año, la Sociedad Estatal para el Desarrollo del Diseño y la Innovación (ddi) ha contado con una sala en el Círculo de Bellas Artes de Madrid en la que viene realizando exposiciones con un alto contenido didáctico con las que se pretende dar a conocer los valores del diseño. ¿Cuánta gente se habrá preguntado qué pinta esto aquí? Suena fatal, pero a mí me da igual dónde sea mostrada una exposición sobre diseño. Que esté en el Reina Sofía, en el Círculo de Bellas Artes o en un museo de artes decorativas es lo de menos si el contenido es bueno. He visto exposiciones fascinantes en el Pompidou o en el Palais de Tokyo de París, en la Triennale de Milán, en el Design Museum de Londres, en el MoMA, en el Colegio de Arquitectos de Madrid, en la cripta del FAD de Barcelona y hasta en garajes. Estoy de acuerdo con Alberto Corazón en que los museos de artes decorativas deberían plantearse introducir el diseño porque sería su evolución natural. Pero quizá tendrían que cambiarse de nombre porque el diseño ni es arte ni es meramente decorativo. Más allá de esto, no veo problema en que el diseño pueda ser mostrado en otro tipo de espacios mientras se haga con coherencia y con un concepto desarrollado adecuadamente. Quizá para mí el debate no es dónde sino cómo, pues personalmente sólo me he preguntado qué hace esto aquí cuando el contenido era pésimo o tenía un enfoque inapropiado.

Publicado en Disenart